El Valle de Sula es considerado una de las zonas de mayor vulnerabilidad sísmica de Honduras, según explicó Maynor Ruiz, geólogo del Instituto Hondureño de Ciencias de la Tierra (IHCIT) de la UNAH.
El especialista señaló que, a diferencia de Tegucigalpa, la capital no representa un epicentro sísmico significativo debido a su ubicación, mientras que el Valle de Sula concentra una mayor actividad relacionada con los sistemas de fallas de la zona.
Uno de los principales riesgos está relacionado no solamente con la intensidad de un posible terremoto, sino también con las características del suelo. Ruiz advirtió que, durante un movimiento fuerte, puede producirse una interacción desfavorable entre el terreno y las estructuras, aumentando la posibilidad de daños o incluso colapsos en edificaciones vulnerables.
El geólogo también ha señalado anteriormente que Honduras cuenta con diferentes sistemas de fallas activas y que algunos de ellos se encuentran asociados a los límites de los principales valles del país.
Entre las zonas señaladas por el especialista se encuentran el Valle de Sula y el Valle de Comayagua, donde los estudios mediante redes GPS han permitido observar movimientos de aproximadamente 2 a 3 milímetros al año en la separación de estos valles.
Ruiz cuenta con experiencia en geología, geotecnia, hidrogeología y sismología, y forma parte del cuerpo docente de la UNAH.
¿Qué significa para el Valle de Sula?
El riesgo no depende únicamente de que ocurra un terremoto. También influyen el tipo de suelo, la calidad de las construcciones, el cumplimiento de las normas de ingeniería y la preparación de la población.
Por ello, una zona con actividad sísmica puede resultar especialmente vulnerable si existen edificaciones que no fueron diseñadas para soportar movimientos fuertes.
La advertencia del especialista no significa que un terremoto vaya a ocurrir próximamente, sino que el Valle de Sula debe ser considerado una zona que requiere especial atención en materia de prevención y construcción sismorresistente.

