El martillo que golpea sin remordimiento al clavo

Luis León


Pensé muchos días, sobre que escribirle al pueblo y no es porque no hayan suficientes problemas de país como para no reflexionar sobre ellos, creo que la dificultad se centró en; cual de toda esa  multicrisis es prioridad, resultó que todo es prioridad también, por lo que creo que lo oportuno es pensar sobre la dureza con que el martillo de la desigualdad golpea sin remordimiento al clavo que solo soporta, llamado pueblo hondureño.


Siendo sinceros, vivimos en un país con tantas  carencias  que  siento que de alguna manera nos hemos acostumbrado y aceptado, es ese sentimiento el que nos hace decir siempre; “No queda de otra”, como lo diría el clavo, pero, que nos envuelve en lo más profundo de nuestros corazones y no es para menos, vivir en una patria que amamos pero donde algo tan básico como la salud o las  oportunidades de empleo son inexistentes.

Los hondureños  vivimos al día, en una sociedad de sálvese quien pueda, sin ninguna oportunidad a la  vista pero guardando la fe que algo bueno nos pasará pronto, no perdemos la esperanza,  aunque siguiendo en el marco de la sinceridad, es desgastante y que se agrava cuando vemos que contamos con gobiernos, presupuestos generales, instituciones, servidores públicos, leyes, constitución de  la república y todo lo que nos enseñaron que podía ser el camino para  lograr el futuro soñado, que también fue adornado por promesas y promesas de campañas políticas, disfrazadas de democracia que al final nos tiene en la situación de país en la que nos encontramos.


Seria irresponsable si expresara que toda esta desgracia social es a causa del actual gobierno, a mi humilde criterio, es un efecto acumulado de muchos gobiernos incapaces y políticos que jamas buscaron o minimamente pensaron mientras se bañaban en el bienestar de todos nosotros, pienso que la estructura política del país ha fracasado para la nación, pero ha tenido éxito para sus intereses.


En artículos anteriores he expresado mis pensamientos sobre la democracia, lo que debe ser y lo que nunca fue para nosotros, pero ver la pobreza en que vivimos, las grandes carencias que tenemos, me refuerzan el pensamiento de nos vendieron democracia y nos dieron miseria y mis expresiones no se basan en pensamientos partidarios, porque también considero que las grandes deudas con el país, salen desde esos espacios, me baso en el hecho de tener que coexistir en una sociedad abandonada, ultrajada por la corrupción e incapacidad y que nos ha puesto en una deriva y total indefensión para el futuro.


Leí una vez un comentario sobre mis apreciaciones en una red social, nunca lo olvidé, dijeron que yo tendía a ser catastrófico, que señalaba siempre que todo estaba mal, pero por más que lo pienso, no es fácil ser positivo cuando sufrimos la enfermedad y no tenemos como atendernos porque el sistema de salud no funciona, cuando buscamos trabajo y no hablemos de opciones, hablemos de que no hay una sola oportunidad, cuando la extorsión y el secuestro se esta desbordando y ante la falta de empleo, emprender pudiera ser la opción pero esos males no lo permiten,  cuando nuestros niños abandonan su escuela porque deben ayudar a trabajar, es difícil ver democracia ante esto y todo lo  demás.


Creo también que mucho de esto es culpa nuestra, al permitir  que el servicio público del Estado, esté al servicio de pequeños grupos partidarios y económicos,  tal vez porque no elegimos gobernantes o en el peor de los casos, cuando los elegimos, esos  pequeños grupos que menciono, no les permiten llegar, haciendo fraudes o crisis que limiten nuestra posibilidad de lograr mejores resultados.

Pero volviendo al manual, el sistema democrático que tampoco es perfecto, debería ayudarnos a que  estas cosas no pasen, pero  la impunidad, la politización, nos pasa factura.


En conclusión, tenemos dos  caminos que podemos escoger, uno que es; seguir bajo este sistema de pobreza y  humillante que no nos permite pensar en el futuro  y solo ver el hoy para sobrevivir o el otro que si puede llevarnos a los cambios que soñamos, pero para tomar este, se requiere una ciudadanía activa, y cuando digo activa, no me refiero al debate estéril  y temporal de las redes sociales, hablo  de la participación ciudadana  real, saber elegir, exigir cambios o tomar el  poder soberano que esta en nuestras manos.

Al final del día, yo soy un hondureño más que también sufre la dura realidad de mi país, a lo mejor, el impacto de esta realidad me hace pensar  que  estamos estancados, lo que  significa que si las cosas mejoran, podria cambiar mi percepción, la reflexión  suya,  debería ser  al rededor de; ¿estoy cómodo con el país y las condiciones que tengo?.







Publicar un comentario

Artículo Anterior Artículo Siguiente

Recent in Sports