Siete minutos separaron el inicio del vuelo de la tragedia. El 17 de marzo de 2025, un Jetstream 3200 de LANHSA despegó de Roatán rumbo a La Ceiba con 15 pasajeros y dos tripulantes. Poco después, la aeronave se precipitó al mar Caribe, dejando 12 personas fallecidas y una investigación que aún busca responder qué ocurrió en esos minutos críticos.
La tarde del 17 de marzo de 2025, el aeropuerto internacional Juan Manuel Gálvez, en Roatán, parecía operar con normalidad. Un Jetstream 3200 de LANHSA había llegado desde La Ceiba sin incidentes y se preparaba para emprender el vuelo de regreso.
A bordo viajaban 15 pasajeros y dos tripulantes.
A las 6:19 de la tarde comenzó el abordaje y, tres minutos después, la tripulación recibió autorización para encender los motores. Todo parecía desarrollarse con normalidad.
Sin embargo, pocos minutos después del despegue ocurrió la tragedia. El avión presentó una desviación durante la fase de ascenso y terminó precipitándose al mar Caribe.
El accidente dejó 12 personas fallecidas, mientras las autoridades iniciaron las investigaciones para determinar las causas exactas que llevaron a la aeronave a desviarse de su trayectoria.
El informe preliminar ha permitido reconstruir los últimos minutos del vuelo, pero todavía quedan interrogantes sobre lo ocurrido durante esos instantes críticos.
La investigación busca establecer qué factores pudieron provocar la desviación y si existió alguna falla técnica, humana o relacionada con las condiciones del vuelo.
Siete minutos. Ese fue el breve intervalo entre el inicio de aquel vuelo y una tragedia que quedó marcada en la historia de la aviación hondureña.

