Por Oscar Meza palma; PhDProfesor Titular UNAH-campus Comayagua
Hoy en el aniversario natalicio de Francisco Morazán, comparto una breve pero oportuna reflexión sobre la heroica causa emancipadora, emprendida por mi General Francisco Morazán, quien luchó hasta la muerte por una Honduras y Centroamérica grande y próspera. Historia triste para mí. Porque a pesar que los ideales morazanicos eran loables y sus batallas unionistas exitosas. sin embargo, fue finalmente saboteada por la traición e hipocresía de aquella elite ambiciosa de poder, que gobernaba a la sombre del desentendimiento de una sociedad colonial acostumbrada a callar las injusticias de la esclavitud. Precisamente, Morazán todavía en edad juvenil, se rebela frente a esas incongruencias de quienes presumían el surgimiento de una nueva República Independiente de la corona española, pero sometida a los intereses y maniobras políticas, orientadas a perpetuar una nueva realeza local y regional muy distante de las necesidades de la población. Morazán entonces, emprende sus luchas emancipadoras y unionistas que siglos después lo habrían de inmortalizar merecidamente como héroe de Honduras y de las Américas. Las luchas de Morazán fueron sin duda tan heroicas y valientes como aquellas emprendidas por el general G. Washington y T. Jefferson quienes lograron la unión de lo que hoy es la gran Norteamérica.
¿Entonces qué paso aquí? Porque hoy permanecemos fraccionados y eternamente rezagados, a diferencia de otras naciones de grandes héroes patrios. Qué fue lo que sucedió con nuestra eventual patria grande, si las batallas de Morazán ya estaban ganadas, los términos aceptados y su liderazgo a plenitud. Porque el desenlace de esta historia favorece una docena de familias oligarcas católicas de capitanías de Comayagua, Tegucigalpa y Gracias quienes logran mantener a Honduras como su finca personal? y gobiernan con un estilo patriarcal más cruel y humillante que la propia monarquía?, a la vez que imponen en el imaginario social su conveniente narrativa de feliz independencia. Igual que en las fincas vecinas.
En la historia de los libertadores unionistas de las Américas la figura de Francisco Morazán destaca como un héroe tan singular y valiente como el general G. Washington de Norteamérica. Pero entonces, ¿Dónde es que radica la diferencia de nuestra historia? como es que el vil asesinato de nuestro héroe marcó el destino de los que hoy es Honduras. Y porque es Costa Rica y El Salvador quienes dedican los mayores homenajes (con gobiernos más eficientes) a aquel antiguo pero viviente Morazán, buscando quizá rectificar aquellos errores existenciales de su fusilamiento.
Llegado a este punto, reconocer que soy agrónomo no historiador; pero sí, con esa admiración quizá ingenua al sueño grande de Morazán surgido en mi escuela Luis Landa de mi natal Siguatepeque. Así que uno, no puede evitar sentir tristeza y decepción por ver destrozados en muchos aspectos los ideales de aquel gran hondureño. pero a la vez esa causa patriótica me lleva a imaginar lo potente y próspera que hubiera podido ser Centroamérica de 5 o 6 grandes provincias, dotadas de innumerables fuentes de generación de riqueza y paisajes singulares llenos de historia y biodiversidad para disfrutar
la vida con solvencia y dignidad, en lugar de estas crecientes asimetrías sociales y grados de postergación que nos abaten como sociedad.
Y por eso, es que vuelvo a preguntarme: por qué el G. Washington si pudo forjar una patria gigante y moderna? porque también es que otros héroes como en el caso Singapur, La india si pudieron? Y no puedo evitar encontrar al menos parte de la respuesta en la historia de las naciones grandes, donde resaltan la alta calidad de hombres que rodearon a sus líderes en esas grandes luchas emancipadoras, hombres leales a la causa, con una conciencia repleta
de ese raro sentimiento existencial de quienes luchan por el bien común. Valores probablemente muy escasos en aquellas sociedades coloniales que gustaban de acomodarse al poder caudillo para así disfrutar de privilegios reservados solo a los más aduladores. Con los cuales podrían arrebatar al campesino sus tierras y cosechas. y de usar sus mujercitas como esclavas. y de presumir lo acumulado mezclando convenientemente su ¨realeza¨ con la liturgia dominical que repartía cuotas de santidad a cambio de oro.
Entonces fue este tipo de carencias con las que tuvo que lidiar Morazán, en que radicó su fracaso y el de la Republica grande. Y sin duda en sus días y horas finales Morazán lo pudo ver con dolor en el alma, pero con claridad. Por eso fue que amo la lealtad de El Salvador, pero su nobleza le impidió rencores con sus enemigos calculadores de su tierra natal. Quienes prefirieron alinearse con los entramados del poder poscolonial, que con los ideales
patrióticos morazanos. Quizá en su hora fatal nuestro héroe, atisbo el triste pobre destino que le sobrevendría a su amada Honduras y lloró.
Es por ello, que dedico estas honras pretendiendo quizá que los colegas de la educación, en lugar de una academia muda y acomodada, nos dediquemos a lo más noble que un buen profesor podría ofrendar a la patria. El deber de resucitar e instalar en la conciencia de la juventud hondureña aquellos ideales emancipadores de Francisco Morazán. Solo la formación masiva en ciudadanía proactiva, solo el reavivamiento de los valores democráticos y la libertad de pensamiento creativo y de convivencia pacífica, pueden sacar a Honduras de las actuales condiciones de subdesarrollo y divisionismo de la sociedad actual.
Honduras puede ser grande, incluso Centroamérica puede sentar las bases de una confederación próspera, poniéndose a la par de otras regiones fuertes del mundo. Solo la educación con sentido existencial puede activar esa magia de reproducir patriotas, gente de pensamiento creativo. Honduras necesita cultivar ese tipo de personalidad de nuestro héroe Morazán y de otros ciudadanos que todavía vemos cada día peleando en solitario, las mismas batallas morazanicas que deberíamos asumir todos. Dejemos de acomodarnos o hacernos los desentendidos como antaño y con eso seguir matando los ideales Morazánicos. En su lugar, dediquemos nuestros talentos y sacrificios por rescatar Honduras y reeditar una nueva historia patria exitosa. Francisco Morazán sabe que cuenta con nosotros.
| Oscar Meza Palma |

