Las autoridades de salud de Honduras reportan un preocupante aumento de casos de Tosferina, una enfermedad respiratoria altamente contagiosa que en lo que va de 2026 ya ha dejado decenas de contagios y varias muertes en el país.
De acuerdo con datos del Programa Ampliado de Inmunización (PAI), hasta la semana epidemiológica siete que abarca del 15 al 21 de febrero se han confirmado 67 casos de tosferina, una cifra que ya representa más de la mitad de todos los contagios registrados durante 2025.
El año pasado se contabilizaron 114 casos en total, junto con ocho fallecimientos asociados a la enfermedad. Sin embargo, en apenas las primeras semanas de 2026 la cifra ya alcanza cinco muertes, lo que mantiene en alerta a las autoridades sanitarias.
Según explicó Leticia Puerto, técnica en enfermedades prevenibles por vacunación del PAI, la mayoría de las víctimas mortales son menores de edad, especialmente bebés provenientes de la zona norte del país. Entre ellos se reportan incluso recién nacidos de San Pedro Sula.
Los registros indican que el 67 % de los casos corresponde a menores de un año, mientras que el 33 % afecta a bebés menores de dos meses, lo que evidencia la alta vulnerabilidad de este grupo ante la enfermedad.
Hasta ahora se han identificado contagios en 16 de las 20 regiones sanitarias del país. Las únicas zonas que no reportan casos son Ocotepeque, Valle, Choluteca y Copán.
La tosferina, también conocida como tos convulsiva, es una infección bacteriana que afecta las vías respiratorias y se transmite fácilmente al inhalar pequeñas gotas expulsadas al toser o estornudar por una persona infectada.
Especialistas advierten que el repunte de casos estaría relacionado con bajas coberturas de vacunación, por lo que reiteran el llamado a los padres de familia para que completen el esquema de inmunización de los menores.
El esquema de vacunación contempla dosis a los dos, cuatro y seis meses de edad, además de refuerzos a los 18 meses y a los cuatro años. También se recomienda la vacuna para mujeres embarazadas entre las semanas 26 y 37 de gestación, con el objetivo de proteger al bebé durante sus primeras semanas de vida.
Las autoridades de salud insisten en que la vacunación sigue siendo la principal herramienta para prevenir la enfermedad y evitar más complicaciones o fallecimientos en la población infantil.

