La polémica vuelve a encenderse en la capital luego de que se anunciará que el suministro de agua mediante tanques cisterna dejará de ser un servicio gratuito para miles de familias en Tegucigalpa y Comayagüela. La decisión fue confirmada por Gustavo Boquín Suárez, actual gerente de la UMAPS, quien señaló que a partir de ahora el recurso hídrico distribuido por camiones cisterna tendrá un costo para los habitantes.
Según la nueva postura oficial, el argumento para imponer el cobro es que “muchas veces lo que se regala no se aprecia”, una frase que ha generado rechazo entre sectores ciudadanos que consideran la medida como un golpe directo a los hogares más vulnerables que dependen del abastecimiento móvil ante la escasez de agua.
Críticos de la administración actual señalan que la determinación refleja un enfoque distante de las necesidades sociales y cuestionan las políticas del nuevo gobierno vinculado al Partido Nacional de Honduras, señalando que las decisiones económicas podrían profundizar las dificultades de las comunidades con acceso irregular al servicio.
En barrios y colonias de la capital, la preocupación crece ante la posibilidad de que el agua, un recurso esencial para la vida diaria, se convierta en un gasto adicional en un contexto económico ya complicado. Habitantes expresan que el acceso al líquido vital debería priorizarse como un derecho básico y no como un servicio sujeto a pago, especialmente en zonas donde las fallas del sistema de distribución son frecuentes.
La medida abre un nuevo debate sobre la gestión del agua en la ciudad y el rumbo de las políticas públicas en materia de servicios básicos, mientras la población observa con incertidumbre el impacto real que tendrá esta disposición en el día a día de miles de familias capitalinas.

