Autoridades buscan frenar operaciones criminales dirigidas desde las cárceles.
La operación fue ejecutada de manera simultánea por el Instituto Nacional Penitenciario, la Dirección Policial Anti Maras y Pandillas Contra el Crimen Organizado y el Ministerio Público de Honduras.
Según las autoridades, el objetivo principal es cortar las comunicaciones y debilitar las estructuras criminales que seguían operando desde los centros penitenciarios, utilizando llamadas y otros mecanismos para ordenar extorsiones y hechos violentos.
Los reclusos fueron movilizados bajo fuertes medidas de seguridad hacia módulos considerados de mayor control y vigilancia.
Las autoridades sostienen que este tipo de acciones forman parte de una estrategia nacional para combatir el crimen organizado y recuperar el control dentro de las cárceles hondureñas.
El traslado masivo ocurre en medio de constantes denuncias sobre operaciones ilícitas dirigidas desde los centros penales en Honduras.

