Cruce de acusaciones entre Colombia y Ecuador eleva la crisis en la frontera.
Las declaraciones se dieron durante un consejo de ministros en Ipiales, ciudad fronteriza, donde Petro expresó su preocupación por el riesgo de que organizaciones criminales tomen control de la zona limítrofe.
“El problema es grave. La frontera no puede caer en manos de la mafia”, afirmó el mandatario, cuestionando directamente las decisiones adoptadas por el gobierno ecuatoriano en medio de la creciente tensión bilateral.
Además, criticó el cierre de la frontera y advirtió que estas medidas podrían agravar la situación de seguridad, dejando espacio para que estructuras delictivas se fortalezcan en la región.
El cruce de señalamientos ocurre en un contexto de guerra arancelaria y tensiones diplomáticas, lo que ha encendido las alarmas sobre una posible escalada en las relaciones entre ambos países.
Analistas advierten que este tipo de declaraciones podría endurecer aún más las posturas, complicando cualquier intento de diálogo y cooperación en una zona históricamente vulnerable al crimen organizado.
Mientras tanto, la frontera se mantiene en un clima de incertidumbre, con comunidades que temen las consecuencias de un conflicto político que podría tener repercusiones en la seguridad y la economía de la región.

