Este hito no es solo una cifra técnica, sino una señal clara de que la transición energética está en marcha. Significa que un porcentaje creciente de la electricidad que llega a nuestras casas, empresas y ciudades proviene de fuentes como el sol, el viento y el agua, en lugar de combustibles fósiles altamente contaminantes.
De la excepción a la nueva norma
En pocas décadas, las renovables pasaron de ser vistas como una alternativa marginal y costosa a convertirse en la opción más competitiva en muchos mercados. La caída drástica del precio de los paneles solares y de las turbinas eólicas, junto con avances en almacenamiento, digitalización de redes y eficiencia, ha hecho que proyectos renovables compitan —y ganen— frente a nuevas plantas de carbón.
Cada año se instalan gigavatios de nueva capacidad solar y eólica que suman más que todo lo que se añade en carbón y, en algunos países, también superan al gas. Este crecimiento se apoya en políticas públicas, marcos regulatorios que favorecen la inversión verde y una demanda social cada vez más fuerte de energía limpia.
Beneficios para el clima y la salud
Que las renovables hayan superado al carbón tiene impactos directos en la lucha contra el cambio climático. El carbón es uno de los combustibles con mayores emisiones de dióxido de carbono por unidad de energía producida. Desplazarlo significa evitar millones de toneladas de CO₂, lo que ayuda a frenar el calentamiento global y a acercarse a los objetivos fijados en el Acuerdo de París.
Además, la reducción del uso de carbón disminuye la contaminación del aire, responsable de enfermedades respiratorias, cardiovasculares y miles de muertes prematuras cada año. Menos centrales de carbón y más energías limpias implican aire más respirable, menos hospitalizaciones y un ahorro significativo en costos de salud pública.
Tecnología, empleo y oportunidades económicas
La expansión de las energías renovables también está transformando la economía. La construcción, operación y mantenimiento de parques solares, eólicos e hidroeléctricos generan millones de empleos en todo el mundo, desde la fabricación de equipos hasta la instalación en campo y la gestión de redes inteligentes.
Al mismo tiempo, las renovables ofrecen una oportunidad para que países con buen recurso solar, eólico o hídrico puedan reducir su dependencia de combustibles importados, mejorar su balanza comercial y aumentar su seguridad energética. Invertir en renovables ya no es solo una decisión ambiental, sino también una estrategia económica y geopolítica.

