El poderoso tifón Bavi llegó a la costa de China con vientos destructivos y un fuerte oleaje, obligando a las autoridades a activar una emergencia mientras miles de familias buscan refugio ante el riesgo de inundaciones y deslizamientos.
Como medida preventiva, alrededor de 1.7 millones de personas fueron evacuadas en Zhejiang antes del impacto del fenómeno, mientras equipos de emergencia fueron desplegados para atender posibles inundaciones, daños en infraestructura y afectaciones en zonas costeras.
El sistema meteorológico también dejó consecuencias en otros puntos de Asia: en Taiwán se reportaron 87 personas heridas, mientras que en Japón al menos cinco personas resultaron afectadas por el paso del tifón.
Las autoridades chinas mantienen operativos de vigilancia y han pedido a la población evitar desplazamientos innecesarios debido al riesgo generado por los fuertes vientos, el oleaje elevado y las precipitaciones intensas asociadas al fenómeno.

