El incendio forestal en Girona ha consumido más de 2,000 hectáreas, destruido viviendas y obligado a movilizar un amplio operativo de emergencia mientras continúa la vigilancia por el riesgo de reactivación.
Aunque los bomberos lograron estabilizar el avance del fuego, el incendio aún no ha sido dado por completamente controlado debido a las altas temperaturas, el viento y el riesgo de que se reactiven algunos focos. Más de 180 efectivos, apoyados por medios terrestres y aéreos, permanecen desplegados para evitar nuevos brotes.
El balance preliminar deja 11 viviendas completamente destruidas, otras 14 con daños parciales y varias personas atendidas por los servicios de emergencia. Además, miles de habitantes tuvieron que ser confinados durante las horas más críticas del incendio para protegerse del humo y del avance de las llamas.
Las autoridades mantienen la vigilancia permanente sobre la zona y han pedido a la población extremar las precauciones, ya que la ola de calor y la sequía continúan favoreciendo el riesgo de incendios forestales en distintas regiones de España.

