Horas antes del terremoto registrado en la Isla de Flores, un volcán ubicado en el este del país registró una de las erupciones más importantes del año.
La intensa actividad volcánica provocó la expulsión de una gigantesca columna de ceniza que alcanzó una altura aproximada de cinco kilómetros, elevándose sobre el cráter y siendo visible desde distintos puntos de la región.
El evento generó preocupación debido a la cercanía temporal entre la fuerte erupción y el posterior movimiento sísmico ocurrido en la zona.
Sin embargo, la coincidencia entre ambos eventos no significa necesariamente que uno haya provocado al otro. La posible relación entre la actividad volcánica y el terremoto debe ser determinada mediante los análisis de los organismos geológicos y vulcanológicos correspondientes.
Las autoridades y equipos técnicos continúan monitoreando la actividad sísmica y volcánica para evaluar la evolución de ambos fenómenos y determinar si existe algún riesgo adicional para las comunidades cercanas.

