Josué Nehemías Cruz, un niño hondureño de 11 años que sueña con convertirse en médico, ya se encuentra en El Salvador, donde inició un nuevo proceso en busca de atención especializada para la compleja condición cardíaca que padece.
El pequeño, originario del departamento de Santa Bárbara, fue recibido el lunes 28 de septiembre por personal médico salvadoreño en el punto fronterizo de El Poy. Desde ese lugar fue trasladado en una ambulancia hacia un centro hospitalario, donde especialistas evaluarán su estado de salud y determinarán cuáles son las alternativas disponibles para su tratamiento.
Josué fue diagnosticado con una cardiopatía cardiopulmonar severa y dextrocardia, una condición en la que el corazón se encuentra ubicado hacia el lado derecho del tórax. De acuerdo con el relato de sus padres, su padecimiento también ha provocado dificultades de oxigenación y complicaciones que requieren valoración especializada.
La familia llevaba meses buscando una alternativa médica debido a la complejidad del caso. Antes de viajar a El Salvador, el menor permaneció internado durante ocho días en el Hospital Mario Catarino Rivas de San Pedro Sula, pero una intervención quirúrgica no pudo realizarse debido a las condiciones de salud que presentaba.
La historia de Josué comenzó a difundirse ampliamente después de que sus familiares hicieran público su caso y solicitaran apoyo para conseguir una valoración especializada. La situación llegó hasta El Salvador, donde un cardiólogo pediatra se comunicó con la familia y ofreció valorar al menor dentro de la red hospitalaria pública de ese país.
Ahora, el siguiente paso será realizar los estudios médicos correspondientes. La familia espera conocer con mayor precisión el estado del corazón del niño y las posibilidades de tratamiento. Hasta el momento, no existe información pública que confirme cuál será el procedimiento definitivo, pues esa decisión dependerá de la valoración de los especialistas.
Mientras tanto, la historia de Josué ha generado muestras de solidaridad a ambos lados de la frontera. Su llegada a El Salvador representa para su familia una nueva oportunidad para buscar respuestas médicas y mantener abierta la esperanza de encontrar una alternativa para mejorar su condición.
Más allá de los diagnósticos y los procedimientos médicos, el pequeño hondureño mantiene un sueño que ha conmovido a quienes han conocido su historia: algún día convertirse en médico y ayudar a salvar otras vidas.
Ahora, la esperanza está puesta en los especialistas que evaluarán su caso y en el tratamiento que puedan determinar para acompañarlo en esta nueva etapa.

