El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, generó polémica este viernes al bautizar el estrecho de Ormuz como el “estrecho de Trump” durante un evento de inversión en Miami, mientras reiteró y justificó la renombración del golfo de México como “golfo de América”, un cambio que ya se aplica en documentos federales estadounidenses pero que aún carece de reconocimiento internacional.
Trump utilizó el término “estrecho de Trump” en referencia a la vía estratégica controlada por Irán, responsable de la circulación de cerca de un quinto del petróleo mundial, y lo incluyó en un discurso donde exigió la reapertura total del canal para facilitar el tránsito de crudo y avanzar en la negociación de un acuerdo con el régimen de Irán, dejando atrás la amenaza de un bloqueo total.
El presidente bromeó con el error de nombre, comentando que “las fake news dirán que fue un error, no hay accidentes conmigo”, y comparó el renombramiento con la decisión, ya formalizada por orden ejecutiva, de cambiar el golfo de México por el golfo de América en la cartografía oficial estadounidense, aduciendo que el 92% del área corresponde a aguas de Estados Unidos.
La medida para el golfo ha sido criticada por México, organismos internacionales y cartógrafos, quienes señalan que el nuevo nombre no sustituye la nomenclatura global aceptada por la ONU y la comunidad científica, aunque el gobierno estadounidense exige que ya se use “golfo de América” en mapas federales, contratos y comunicaciones.
El episodio refuerza la imagen de Trump como un líder que utiliza la retórica y el mundillo geográfico para marcar posturas de poder, pero también alimenta la controversia diplomática, especialmente con el gobierno mexicano, que mantiene el uso tradicional del golfo de México en sus propios mapas y declaraciones oficiales.

