El hallazgo de una ballena Sei muerta de cerca de 12 metros en la playa de Rockaway Beach, Queens, desencadenó la movilización de autoridades y especialistas en fauna marina, en un evento que involucra a una especie en peligro de extinción y activa el protocolo federal y estatal de protección de la vida silvestre.
El ejemplar de ballena Sei (Balaenoptera borealis) fue primero avistado flotando a unos 24 kilómetros al sur de Long Island durante un monitoreo aéreo de rutina y, al día siguiente, apareció varado en la arena de Rockaway Beach, en el distrito de Queens, según la Atlantic Marine Conservation Society (AMSEAS) y el Departamento de Conservación Ambiental del Estado de Nueva York (NYSDEC).
Inmediatamente se acordonó la zona y se convocó a equipos de mamíferos marinos, parques de la ciudad, NOAA Fisheries y organismos ambientales para realizar una necropsia y determinar la causa de muerte, ya que la ballena Sei está catalogada como especie en peligro, protegida internacionalmente y poco estudiada.
El cuerpo de cerca de 40 pies (12 metros) dejó una estampa inusual y preocupante para vecinos y turistas, que se congregaron a distancia para observar el animal, mientras las autoridades iniciaron las labores de análisis y planificaron la remoción del cadáver de manera técnica para evitar impacto ambiental o de salud pública.
El caso eleva el alerta por la presencia de estas especies vulnerables en zonas costeras y refuerza el llamado a la reducción de riesgos marinos, como el tráfico de barcos, la contaminación y el cambio climático, que se sospechan como factores detrás de algunas muertes de ballenas en las costas de Nueva York.

