Un caso extremo de violencia callejera y fallas en la atención de urgencias ha conmocionado India luego de que Rohit Pawar, un hombre de 27 años, permaneciera varias horas consciente con un machete incrustado en el cráneo mientras esperaba ser atendido en el Hospital Municipal Lokmanya Tilak Sion en la ciudad de Bombay (Mumbai).
El hecho ocurrió en la madrugada del 2 de mayo de 2026, cuando Pawar llegó al hospital tras ser atacado durante un altercado en la zona de Mankhurd. La víctima presentaba un machete tipo koita* (herramienta de hoja curva usada para abrir cocos o cortar maleza) clavado en el lado izquierdo del cráneo, con una penetración de aproximadamente 3,8 a 4 centímetros hacia el cerebro, lo que técnicamente lo convierte en un trauma craneoencefálico de alta gravedad.
A pesar de la magnitud de la lesión, Pawar permaneció despierto, alerta y con capacidad de caminar, usando su teléfono móvil e incluso fumando un cigarrillo electrónico mientras esperaba en la sala de urgencias. Imágenes y videos que se viralizaron en redes mostraron al joven de pie dentro del hospital con el arma aún incrustada, lo que generó indignación y críticas sobre los tiempos de triaje y la organización de la guardia en el centro público.
Finalmente, tras realizar tomografías y estudios radiológicos, los especialistas del Departamento de Neurocirugía determinaron que era necesaria una cirugía de emergencia. El equipo, encabezado por el doctor Batuk Diyora, trasladó a Pawar a la unidad de cuidados intensivos de trauma, donde lograron extraer el machete y suturar la zona afectada. Según reportes médicos, la intervención fue exitosa, el paciente evolucionó de forma favorable y no presentó secuelas neurológicas permanentes.
El ataque se produjo durante una pelea grupal cerca de una pollería en Mankhurd, cuando al menos tres personas lo agredieron y uno de los agresores lanzó el machete con tal fuerza que quedó clavado en su cabeza. Las autoridades del Gobierno de Maharashtra confirmaron que los responsables fueron detenidos y enviados a un centro de atención para menores, en un caso que aún está en investigación.
La familia de Rohit Pawar ha denunciado que el arma permaneció entre 8 y 10 horas incrustada en su cráneo antes de la cirugía, cuestionando el largo tiempo de espera en un hospital de referencia. El caso ha abierto un debate sobre la capacidad de respuesta de los servicios de urgencias, la saturación hospitalaria y la necesidad de reforzar protocolos para casos de trauma grave, mientras el mundo sigue conmocionado por la imagen de un hombre que resistió una herida de película.

