Mientras Honduras llora a las víctimas del derrumbe en Loarque, una familia continúa aferrada a la esperanza. Karen Girón sigue desaparecida y su esposo no abandona la zona de búsqueda.
La tragedia ocurrida en las bodegas del sector de Loarque, sobre el Anillo Periférico de Tegucigalpa, sigue dejando historias de dolor, incertidumbre y esperanza. Entre ellas destaca la de Karen Girón, quien permanece desaparecida tras el derrumbe y posterior incendio que sacudió la capital.
Las imágenes de su esposo corriendo entre los equipos de rescate, llorando y preguntando desesperadamente por ella, se han convertido en uno de los momentos más conmovedores de la emergencia. Según relató, apenas había dejado a Karen en su lugar de trabajo cuando recibió la noticia del derrumbe y regresó inmediatamente al sitio con la esperanza de encontrarla sana y salva.
La pareja reside en la salida al sur de Tegucigalpa y tiene cuatro hijos. Como cada mañana, él la dejó en las bodegas donde laboraba en el área de contabilidad antes de continuar su recorrido para llevar a sus hijos a sus respectivos centros de estudio.
Sin embargo, lo que parecía una jornada normal terminó convirtiéndose en una pesadilla para la familia. Desde entonces, su esposo permanece pendiente de cada avance de las labores de rescate, aferrado a la esperanza de recibir noticias alentadoras.
Mientras tanto, los equipos del Cuerpo de Bomberos, la PMOP y otras instituciones continúan removiendo toneladas de tierra y escombros en la denominada "zona cero", donde ya se ha confirmado la muerte de otras personas atrapadas por el colapso.
La incertidumbre mantiene en vilo a familiares, amigos y compañeros de trabajo de Karen Girón, quienes esperan que las próximas horas traigan respuestas en medio de una tragedia que ha conmovido a todo el país.

