Honduras y el dominio del idioma inglés

 Una ventaja comparativa que debe potenciarse

Por: José Simón Azcona



El Índice de Dominio del Idioma Inglés (EF English Proficiency Index) es una herramienta comparativa construida a partir de una amplia base de datos recopilados a lo largo del tiempo, que mide el nivel de conocimiento del inglés en personas adultas de distintos países del mundo. A diferencia de otros indicadores de competitividad, este índice se enfoca en una capacidad específica del capital humano que tiene implicaciones directas sobre la productividad, la empleabilidad y la inserción internacional.

Los resultados de Honduras en este índice son particularmente relevantes. El país se ubica con el mejor desempeño de Centroamérica y como uno de los mejor posicionados de América Latina, lo que evidencia una fortaleza comparativa poco discutida en el debate público nacional. Este desempeño no es casual ni menor, y contrasta con otros indicadores estructurales en los que el país enfrenta mayores desafíos.

Comparativo regional – Dominio del idioma inglés en Centroamérica (EF EPI 2025)

País

Puntaje EF EPI 2025

Posición global

Honduras

553

32

El Salvador

523

47

Costa Rica

516

55

Nicaragua

512

60

Guatemala

510

61

Panamá

491

70

Fuente: EF English Proficiency Index 2025.

Este cuadro muestra con claridad que Honduras no solo lidera la región centroamericana, sino que lo hace con una diferencia significativa respecto a sus vecinos, ubicándose en una categoría superior de dominio del idioma. Este posicionamiento refuerza la idea de que el país cuenta con una ventaja competitiva real y medible en términos de capital humano.

Este resultado debe ser objeto de un análisis más profundo. Comprender cómo se ha construido esta ventaja, qué factores la explican y cómo puede seguir fortaleciéndose es clave para convertirla en un activo estratégico. Asimismo, es fundamental identificar qué beneficios económicos, laborales y productivos puede generar para el país, así como la importancia de su adecuada divulgación, tanto a nivel interno como externo, como parte de una narrativa de competitividad basada en capacidades reales del capital humano hondureño.

Un mayor dominio del idioma inglés amplía de manera directa las posibilidades de Honduras en la exportación de servicios. Sectores como los centros de contacto, los servicios empresariales, el desarrollo de software, el soporte técnico, el turismo especializado y otras actividades basadas en conocimiento dependen, en gran medida, de la capacidad de comunicarse eficazmente en inglés. El posicionamiento del país en el EF English Proficiency Index sugiere que existe una base de capital humano capaz de integrarse a cadenas de valor internacionales sin las barreras lingüísticas que enfrentan otros países de la región, lo que representa una oportunidad concreta para diversificar la matriz productiva.

Este mismo factor constituye un elemento relevante para la atracción de inversión extranjera. Para muchas empresas, especialmente en sectores intensivos en servicios y tecnología, la disponibilidad de talento con dominio del inglés es un criterio decisivo al momento de definir ubicaciones. Un país que demuestra, con datos comparables a nivel internacional, que su fuerza laboral posee estas competencias reduce los costos de capacitación, facilita la transferencia de conocimiento y mejora la interacción con mercados globales. En este sentido, el desempeño de Honduras en el índice no solo es un dato educativo, sino un insumo estratégico para la promoción de inversiones.

Asimismo, esta ventaja tiene un impacto directo en el empleo de los jóvenes y en el posicionamiento internacional del país. El dominio del inglés amplía las oportunidades de inserción laboral, tanto en el mercado local como en modalidades de trabajo remoto y servicios transfronterizos, al tiempo que refuerza una imagen país basada en capacidades humanas y no únicamente en bajos costos.

Sin embargo, este desempeño positivo convive con desafíos importantes. El país presenta disparidades significativas entre distintas ubicaciones geográficas, reflejadas en las diferencias de dominio del inglés entre departamentos con mayor nivel de desarrollo y aquellos que enfrentan condiciones más rezagadas. Estas brechas territoriales se observan claramente en los resultados del índice:


Departamento

Puntaje EF EPI 2025

Cortés

563

Francisco Morazán

563

Atlántida

548

Islas de la Bahía

546

Comayagua

536

Copán

526

Yoro

524

Santa Bárbara

510

Olancho

509

Choluteca

499

El Paraíso

489

Lempira

462

Las diferencias muestran que o, tanto público como privado, crea condiciones para priorizar y escalar la enseñanza del inglés como un componente central de la formación del capital humano.

En este contexto, la inversión pública y privada en el fortalecimiento del idioma deja de ser vista como un gas el capital humano con mayor dominio del idioma se concentra en determinados polos urbanos y económicos, mientras que amplias zonas del país permanecen rezagadas. Esta brecha no es únicamente educativa, sino estructural. Son precisamente las regiones con menores niveles de desarrollo las que más necesitan atraer inversión y generar empleo, y donde el fortalecimiento de competencias lingüísticas podría tener un mayor impacto transformador.

Más que centrarse únicamente en cómo mejorar los niveles actuales, el énfasis debería estar en cómo potenciar esta ventaja comparativa y convertirla en un motor de desarrollo con efectos multiplicadores. Cuando una habilidad genera retornos visibles —mejores empleos, mayores ingresos, nuevas inversiones— se crea un círculo virtuoso que incentiva a más personas a adquirirla y a más instituciones a invertir en su fortalecimiento. El dominio del inglés tiene precisamente esa capacidad de generar beneficios rápidos y medibles.

La consolidación de esta ventaja envía señales claras a todos los actores. Para los jóvenes, refuerza la percepción de que invertir en el aprendizaje del idioma tiene retornos concretos. Para las familias, justifica el esfuerzo económico asociado a la educación. Para el sector privado, amplía los incentivos para invertir en capacitación. Y para el sistema educativo, tanto público como privado, crea condiciones para priorizar y escalar la enseñanza del inglés como un componente central de la formación del capital humano.

En este contexto, la inversión pública y privada en el fortalecimiento del idioma deja de ser vista como un gasto y pasa a entenderse como una inversión estratégica. Potenciar lo que ya funciona, ampliar su alcance territorial y comunicar claramente sus beneficios permitiría convertir una ventaja existente en uno de los pilares de la competitividad nacional. El reto no es partir de cero, sino aprovechar una fortaleza comprobada para amplificar su impacto económico y social.

Fuente:

https://www.ef.com/assetscdn/WIBIwq6RdJvcD9bc8RMd/cefcom-epi-site/reports/2025/ef-epi-2025-english.pdf




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