La crisis económica y el constante aumento en los precios de los alimentos podrían provocar que más de dos millones de hondureños enfrenten problemas de inseguridad alimentaria en el país.
De acuerdo con investigaciones realizadas por la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH), la situación económica actual está obligando a muchas familias a tomar medidas drásticas para poder sobrevivir, como reducir el número de comidas diarias o sustituir alimentos nutritivos por opciones más económicas.
Los especialistas advierten que este fenómeno refleja las profundas dificultades estructurales que enfrenta gran parte de la población para cubrir necesidades básicas como la alimentación.
El estudio señala que actualmente más de 6.7 millones de hondureños viven en condiciones de pobreza, una cifra que evidencia la magnitud del problema social que enfrenta el país.
Dentro de este grupo, aproximadamente 4.4 millones de personas se encuentran en pobreza extrema, lo que significa que sus ingresos no son suficientes para cubrir el costo de la canasta básica alimentaria.
Además, alrededor de 1.3 millones de hondureños sobreviven con menos de un dólar al día, una realidad que limita severamente su acceso a alimentos, salud, educación y otros servicios esenciales.
Expertos señalan que el aumento constante en los precios de los alimentos, combinado con bajos ingresos y falta de oportunidades laborales, está profundizando la vulnerabilidad de miles de hogares hondureños.
Esta situación también tiene consecuencias directas en la nutrición de las familias, especialmente en niños y adultos mayores, quienes son los grupos más afectados cuando los hogares se ven obligados a reducir la calidad o cantidad de los alimentos que consumen.
Ante este panorama, analistas advierten que si no se implementan políticas públicas efectivas para combatir la pobreza y mejorar el acceso a alimentos, el número de personas en riesgo de inseguridad alimentaria podría seguir aumentando en los próximos años.

