La sequía continúa golpeando con fuerza al municipio de Morocelí, en el departamento de El Paraíso, donde productores agrícolas reportan pérdidas prácticamente totales en sus cultivos debido a la prolongada ausencia de lluvias.
La situación ha generado preocupación entre las familias que dependen directamente de la producción agrícola para su alimentación y sus ingresos, ante el riesgo de que la falta de agua continúe afectando la capacidad de producir alimentos durante los próximos meses.
De acuerdo con lo informado por el alcalde de Morocelí, Melvin Matamoros, la sequía ha provocado graves daños en cultivos de maíz, frijol y arroz, productos fundamentales para la alimentación de muchas familias de la zona.
Según el reporte, los cultivos de caña de azúcar han mostrado una mayor resistencia debido a que cuentan con sistemas de riego, una alternativa con la que no disponen todos los pequeños productores afectados por la falta de precipitaciones.
Pero el problema no se limita únicamente a las pérdidas en el campo. Los bajos niveles registrados en el río Choluteca y otras fuentes de agua que abastecen al municipio también han incrementado la preocupación por la disponibilidad del recurso para consumo humano y actividades productivas.
Ante este escenario, las autoridades municipales han solicitado medidas de emergencia para atender a las comunidades afectadas. Entre las propuestas se encuentra la perforación de pozos y la búsqueda de alternativas para mejorar el abastecimiento de agua en las zonas que enfrentan mayores dificultades.
La crisis de Morocelí ocurre mientras Honduras enfrenta una situación de sequía que ya mantiene bajo diferentes niveles de alerta a cientos de municipios. El Gobierno informó el 20 de agosto que 75 municipios fueron declarados en alerta roja por 120 días, mientras otros 88 permanecen en alerta verde y 71 en alerta amarilla por los efectos asociados a la falta de agua y el fenómeno de El Niño.
Como parte de la respuesta, la Secretaría de Agricultura y Ganadería anunció acciones como la perforación de pozos, instalación de bombas solares, construcción de reservorios y sistemas de riego por goteo, además de programas de asistencia dirigidos a productores de las zonas más afectadas.
La sequía representa una amenaza directa para la seguridad alimentaria, especialmente en las comunidades donde las familias dependen de la cosecha de granos básicos. Cuando los cultivos se pierden, los productores no solo enfrentan la falta de ingresos, sino también mayores dificultades para garantizar alimentos en sus propios hogares.
La situación ha encendido las alarmas en el sector agrícola hondureño. La Federación Nacional de Agricultores y Ganaderos de Honduras ya había advertido este mes sobre pérdidas de hasta el 100 % de las cosechas de primera en algunas zonas, debido a la escasez de agua y las condiciones climáticas adversas.
Además, un informe divulgado este mes por el Observatorio en Seguridad Alimentaria y Nutricional de la UNAH alertó que alrededor de 1.8 millones de personas enfrentan una crisis alimentaria en Honduras, una situación relacionada con factores como la pobreza, la sequía y la baja productividad agrícola.
En Morocelí, los productores esperan ahora que las medidas de apoyo lleguen a las comunidades afectadas y permitan enfrentar una emergencia que amenaza con dejar consecuencias más graves si la falta de lluvias continúa.
La preocupación crece porque, para muchas familias del municipio, perder la cosecha significa perder una de sus principales fuentes de alimento e ingresos. Mientras los campos permanecen afectados por la sequía, las autoridades y productores insisten en la necesidad de implementar soluciones urgentes para garantizar agua y evitar que la crisis siga avanzando.

