Por Oscar Francisco Ávila, empresario del sector de la construcción de vivienda social y clase media, presidente del consejo de administración COPERSA.
En Honduras, el acceso a una vivienda digna continúa siendo uno de los principales desafíos sociales y económicos del país. El déficit habitacional sigue siendo significativo, tanto en zonas urbanas como rurales, afectando directamente la calidad de vida de miles de familias. En este contexto, el Banco Hondureño para la Producción y la Vivienda (BANHPROVI) ha desempeñado un papel clave en los últimos años mediante la implementación de programas de financiamiento con tasas preferenciales y plazos amplios, facilitando el acceso a la compra y construcción de vivienda propia. Mantener y fortalecer estos beneficios resulta fundamental para reducir las brechas sociales y promover un desarrollo más equitativo.
Actualmente, BANHPROVI financia vivienda de manera directa y también como banco de segundo piso, ofreciendo tasas de interés del 4 % anual a plazos de hasta 30 años para vivienda social, con montos de hasta L 1.2 millones, y del 7 % anual para vivienda de clase media, con montos de hasta L 2.5 millones, igualmente a 30 años. Este esquema permite cuotas mensuales accesibles para familias de ingresos bajos y medios, disminuyendo la presión financiera que generan los créditos hipotecarios tradicionales con tasas más elevadas.
De forma complementaria, BANHPROVI ha canalizado fondos a la banca privada para que esta pueda otorgar financiamientos bajo las mismas condiciones de plazo e interés, ampliando los montos hasta L 1.3 millones para vivienda social y L 4 millones para vivienda de clase media, con el requisito de una prima del 10 %. Este modelo genera un impacto positivo en las finanzas públicas, ya que opera bajo un fondo revolvente, permitiendo recuperar capital y reinvertirlo en nuevos créditos, ampliando así la cobertura del sistema.
Estos beneficios no solo facilitan el acceso directo a la vivienda, sino que también generan un efecto multiplicador en la economía nacional. El aumento en la demanda de créditos habitacionales impulsa la industria de la construcción, crea empleo directo e indirecto y dinamiza sectores conexos como la producción de materiales, servicios técnicos y comercio local. Asimismo, al ofrecer condiciones más inclusivas que las de la banca tradicional, que suele exigir primas elevadas y aplicar tasas superiores, se promueve la inclusión financiera y social.
No obstante, es indispensable mantener y ampliar estos beneficios y fortalecer a BANHPROVI como institución de primer y segundo piso, dotándolo de mayor capacidad operativa, más agencias y personal técnico. Esto permitiría agilizar los procesos de aprobación y desembolso de créditos, reduciendo los tiempos actuales que en algunos casos pueden extenderse hasta un año, cuando deberían resolverse en plazos razonables similares a los del sistema financiero privado.
Asimismo, resulta estratégico precalificar a desarrolladores habitacionales y constructoras, de manera que los beneficiarios puedan ejecutar sus proyectos a través de empresas certificadas, garantizando estándares adecuados de calidad, mayor seguridad jurídica y una mejor protección de los créditos otorgados. Esta medida fortalecería la confianza del sistema financiero y optimizaría el uso de los recursos públicos.
Es igualmente importante fomentar incentivos para las empresas privadas que desarrollan proyectos de vivienda social y de clase media. Estos incentivos pueden incluir exoneraciones fiscales, apoyo en infraestructura básica, agua potable, electrificación y vialidad, y simplificación de trámites administrativos, priorizando siempre proyectos que respondan a necesidades reales de la población. Un BANHPROVI que también priorice el financiamiento de servicios públicos a través de la banca de primer piso, bajo condiciones blandas, contribuirá al desarrollo integral y ordenado de comunidades y urbanizaciones.
Finalmente, en las principales ciudades del país debe impulsarse con mayor decisión la construcción de vivienda vertical, como respuesta al crecimiento poblacional y a la limitada disponibilidad de suelo urbano. Este modelo permite optimizar el uso del territorio, acercar a las familias a los centros de empleo y servicios, y reducir costos asociados al transporte y la expansión urbana desordenada.
En conclusión, Honduras cuenta en BANHPROVI con una herramienta estratégica para transformar el acceso a la vivienda. Mantener las tasas preferenciales del 4 % y 7 %, los plazos de 30 años, y ampliar los montos de financiamiento son acciones esenciales. De igual forma, fortalecer la articulación con la banca privada, incentivar a las constructoras y promover modelos de desarrollo urbano eficientes permitirá no solo reducir el déficit habitacional, sino también avanzar hacia un país más justo, inclusivo y próspero.


