La decisión de suspender el programa de entrega de medicamentos a domicilio del Instituto Hondureño de Seguridad Social ha provocado cuestionamientos debido a sus posibles efectos sobre adultos mayores y pacientes con movilidad reducida.
La medida, que se vincula a la administración del entorno político de Nasry Asfura, ha sido señalada por diversos sectores como un retroceso en materia de protección social, ya que obliga a los beneficiarios a desplazarse hasta los centros de distribución para obtener sus tratamientos.
Organizaciones de la sociedad civil y usuarios del sistema han expresado preocupación por el impacto que la decisión podría tener en personas en condición de vulnerabilidad, especialmente adultos mayores y pacientes con enfermedades crónicas que dependen de la continuidad de sus medicamentos.
Hasta el momento, las autoridades no han detallado un plan alternativo para garantizar el acceso a fármacos de los asegurados que utilizaban el servicio domiciliario, lo que mantiene el debate sobre las políticas de atención en el sistema de seguridad social del país.
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