Los propietarios de buses tipo “rapidito” en Honduras anunciaron un incremento en la tarifa del pasaje urbano, que pasará de 13 a 16 lempiras a partir del lunes 2 de marzo, decisión que ha generado molestia entre usuarios del transporte público.
Los transportistas justifican el ajuste señalando el aumento constante en los precios de los combustibles y el impacto del costo del diésel y la gasolina en los gastos operativos de las unidades. Según representantes del sector, el encarecimiento del carburante ha provocado pérdidas económicas diarias, afectando el mantenimiento de los buses y el pago de salarios de los conductores.
El anuncio se produce en un contexto de presión económica marcada por la variación en los derivados del petróleo y las medidas de reordenamiento económico impulsadas por el gobierno. Los operadores del transporte afirman que, de no aplicarse el incremento, la sostenibilidad del servicio podría verse comprometida.
Por su parte, usuarios del transporte público han reaccionado negativamente en redes sociales, donde expresan preocupación por el impacto del aumento en la economía de las familias de menores ingresos. Frases como llamados a la sensibilidad social han circulado entre la población, mientras sectores ciudadanos cuestionan el alza en un momento de inflación acumulada.
Hasta el momento, la Dirección General de Transporte Terrestre de Honduras no ha emitido un pronunciamiento oficial sobre el ajuste tarifario, aunque se espera que en los próximos días se abran espacios de diálogo con los representantes del sector transporte para evaluar la medida.

