Con el Domingo de Ramos se inicia la Semana Mayor en la capital, y cientos de fieles acuden a iglesias y parroquias para recibir la tradicional bendición de las palmas mientras procesiones recorren calles del centro histórico y barrios de Tegucigalpa.
Vendedores de palmas en la ciudad
Vendedores campesinos de palmas, ramas y cruces llegan desde comunidades rurales y se instalan en las gradas de la Catedral San Miguel Arcángel y otros templos de la capital, ofertando materiales usados en la liturgia y que luego se colocan en casas y portones como símbolo de fe y protección.
En la zona de Támara, parroquias como la Inmaculada Concepción coordinan encuentros de bendición de ramos desde horas tempranas, con participación de comuneros y niños, marcando la entrada formal a la Semana Santa en ese sector de Francisco Morazán.
Sentido cultural y religioso
El Domingo de Ramos conmemora la entrada triunfal de Jesús en Jerusalén y se usa para recordar valores de paz, humildad y servicio, en medio de procesiones, música de tambores y oración.
Para la capital, la presencia de estos vendedores refuerza una tradición arraigada que combina religiosidad popular, economía campesina y colorido callejero, especialmente en la víspera de la Semana Mayor.

