Israel y Estados Unidos lanzaron este viernes ataques coordinados contra el complejo de agua pesada de Jondab y la planta de torta amarilla (concentrado de uranio) de Ardakan, en el centro de Irán, instalaciones clave para el desarrollo de combustible en su proceso nuclear. Las autoridades iraníes aseguraron que no hubo fallecidos ni fugas radiactivas, aunque el impacto en sus capacidades de enriquecimiento de uranio podría ser significativo.
Los ataques golpearon dos centros estratégicos: la planta de agua pesada de Jondab, en el complejo nuclear de Arak, y la fábrica de óxido de uranio concentrado en Ardakan, provincia de Yazd, donde se procesa mineral de uranio para combustible. Irán denunció la incursión como una violación de compromisos internacionales, incluido el Tratado de No Proliferación, y atribuyó los ataques a Estados Unidos e Israel, que buscan frenar su programa nuclear.
Medios locales y la Organización de Energía Atómica Iraní informaron que las explosiones, precisas y de alta intensidad, dejaron daños en infraestructuras pero sin víctimas civiles ni contaminación radiactiva reportada, resaltando la operación militar como un escalón más en la escalada de la guerra. Expertos advierten que el daño podrían retardar proyectos de enriquecimiento, mientras el régimen iraní se prepara para responder contra objetivos occidentales, manteniendo la tensión máxima en el Golfo.

