Sequía, tala y narco mantienen en riesgo los bosques de Honduras

Honduras enfrenta una crisis ambiental que combina sequía extrema, incendios forestales y tala ilegal vinculada al narcotráfico. En regiones como Olancho y la Mosquitia, los bosques se pierden rápidamente, mientras el humo cubre ciudades y comunidades.


La estrategia estatal “Cero Deforestación al 2029” busca frenar la pérdida de bosques, pero sus efectos aún son limitados. Recientes operativos en Gualaco, Olancho, realizados por las Fuerzas Armadas junto al Instituto de Conservación Forestal (ICF), decomisaron madera de pino cortada ilegalmente, evidenciando que la tala persiste pese a la vigilancia institucional.

El fenómeno no es aislado: se combina con acaparamiento de tierras, ganadería extensiva y redes criminales, que ven en la explotación de madera un recurso lucrativo. La sequía y temperaturas superiores a 40 grados facilitan la propagación de incendios, arrasando más de 100 mil hectáreas en pocas semanas.

Pobladores y guardabosques alertan que, aunque hay presencia del Estado, la cobertura territorial es insuficiente y las comunidades, que podrían ser aliadas clave, quedan en segundo plano.

En resumen, sequía, humo y narco no son problemas aislados, sino presiones interconectadas que continúan afectando los bosques hondureños, pese a los esfuerzos estatales. 

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