Honduras busca apoyo y recursos para enfrentar la sequía que golpea al Corredor Seco

La sequía continúa representando una amenaza para las familias y productores del Corredor Seco de Honduras, donde la falta de lluvias ha provocado afectaciones en los cultivos, dificultades para garantizar agua y pérdidas en la actividad ganadera.


Ante este escenario, las autoridades hondureñas buscan fortalecer la respuesta mediante recursos nacionales y el respaldo de organismos de cooperación internacional. El Gobierno mantiene como prioridad atender a los municipios más afectados y proteger la seguridad alimentaria de las comunidades vulnerables.

Actualmente, 75 municipios de seis departamentos —Choluteca, Comayagua, El Paraíso, Francisco Morazán, La Paz y Valle— permanecen bajo alerta roja por la sequía meteorológica, una situación vinculada al fenómeno de El Niño.

La Secretaría de Agricultura y Ganadería (SAG) informó que se ejecutan acciones como asistencia técnica, entrega de ayuda humanitaria, construcción de reservorios, perforación de pozos, instalación de bombas solares y sistemas de riego por goteo. Para estas obras se contempla una inversión de 180 millones de lempiras.

El Gobierno también anunció recursos para apoyar la producción agrícola y ganadera mediante la entrega de semillas, fertilizantes y alimento para ganado. La estrategia busca evitar que la falta de agua y alimentos provoque mayores pérdidas entre los pequeños productores.

La emergencia también ha despertado el interés de organismos internacionales. La FAO desarrolla programas de asistencia humanitaria que han alcanzado a miles de hogares afectados, combinando transferencias económicas, insumos agrícolas, apoyo pecuario y asistencia técnica para que las familias puedan mantener sus medios de vida.

Uno de los principales desafíos continúa siendo garantizar agua suficiente para la producción agrícola y el consumo de las comunidades. Por ello, las autoridades trabajan en la construcción de nuevos pozos y en mecanismos para captar y almacenar agua durante los periodos de lluvia, con el objetivo de reducir la vulnerabilidad de las comunidades ante los próximos meses secos. 

La magnitud del problema también se refleja en el sector ganadero. Reportes recientes señalan que más de 400 reses han muerto en el sur del país como consecuencia de la falta de agua y alimento, mientras productores advierten que las pérdidas podrían aumentar si las condiciones de sequía persisten.

La respuesta, por tanto, no se limita a atender las necesidades inmediatas. Las autoridades plantean fortalecer la infraestructura de riego y desarrollar proyectos de largo plazo para que Honduras pueda enfrentar futuras sequías con mayor capacidad de producción y almacenamiento de agua.

En ese contexto, el Gobierno presentó además la estrategia “Honduras Hambre Cero al 2035”, que contempla una mayor articulación entre instituciones públicas, cooperación internacional y academia para enfrentar la inseguridad alimentaria y reducir la vulnerabilidad de las comunidades rurales.

La emergencia del Corredor Seco representa así uno de los principales retos para Honduras durante este año, debido al impacto simultáneo sobre el agua, los alimentos, la agricultura y la ganadería. La búsqueda de apoyo internacional y la ejecución de proyectos de infraestructura serán claves para evitar que la situación se agrave en los próximos meses. 

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