La construcción de una patria grande y moderna es posible

Por Oscar Meza Palma; 
PhD Profesor Titular UNAH-campus Comayagua 



Otro septiembre y de nuevo nos animamos a sacar las banderas y decorar los altares cívicos de nuestros héroes patrios, para celebrar un nuevo aniversario de nuestra bella Honduras. Cada gobierno y el resto de la clase política ve en estas festividades la oportunidad de mostrarse patriotas y morazánicos ante la sociedad. Muchas instituciones públicas y privadas repintan sus fachadas y erigen altares de patriotismo. Las imágenes de Francisco Morazán nuevamente destacarán en cada edificio público como reverencia y memoria a sus luchas unionistas por una república grande y prospera que una vez él soñó. Cada aniversario de nuestra patria presenta un ritual de celebraciones tradicionalmente diseñado. Talvez lo novedoso este 2026 será que veremos banderas diferentes, separadas por la tonalidad de azul, reflejando la polaridad actual que vive nuestra sociedad y la fragilidad como se preserva nuestra historia republicana. Sin embargo, nuestra nación afronta problemas recurrentes cada vez más insidiosos y   complicados. Como el gran déficit energético, alimentario y escasez de agua potable en muchos municipios. La desaceleración económica y consecuente incremento del desempleo, que conlleva a mayores tasas de endeudamiento, impuestos y devaluación monetaria. A lo cual se suman los flagelos de la inseguridad humana y escándalos de corrupción alimentados por la impunidad crónica. Todo lo cual, precariza el nivel de bienestar de la población, y de fondo mantiene postrada y desbastado el orgullo catracho de los descendientes de Morazán y de Cabañas. Entonces si nuestra nación permanece es estas condiciones, surge la incómoda pero patriótica pregunta para quienes han conducido y quienes ostentan el sagrado privilegio de manejar el estado de Honduras: como esta nuestra patria, cuanto amor cívico le hemos ofrendado al proyecto que un día inicio Morazán y demás héroes patrios.  


Precisamente frente al debate sobre el color de nuestra bandera, me resulta propicia la ocasión para reflexionar sobre cuanta patria hemos logrado construir en Honduras, en un periodo de 205 años de república libre soberana e independiente. Previo a intentar responder dicha cuestión subjetiva poco medible, primero quiero referir cual es el concepto más contemporáneo de ¨patria¨ que sirve de inspiración y que guía a los mejores gobernantes o estadistas que dirigen países de esta región latinoamericana y otros países del resto del mundo. En primera instancia decir que la idea de patria es sinónimo de nación y este término claramente referido a quienes nacen y comparten un mismo territorio, leyes y herencias históricas. Con lo cual se tienen las bases para formar un estado nacional: ¨nuestra patria Honduras¨. Subrayar también que el concepto de patria no se ha limitado solo a la reverencia y orgullo por la tierra de nuestros antepasados antes sometida y después liberada del yugo imperial. Con el devenir del tiempo y los constantes cambios sociales, la idea de patria ha adquirido un carácter inacabado. Un proceso, que en la medida que la sociedad supera desafíos y se moderniza, la patria engrandece. Entonces, la patria es inherente el ser humano que habita un territorio. 


En este marco conceptual nuestras fiestas cívicas dejan ya de percibirse como una memoria lejana colonial digna de respeto, que se desempolva cada año para ser venerado como si fuera un santo de iglesia. Ahora, en el corazón del buen hondureño y buen gobierno pasaría a convertirse en un gran proyecto de país que debe de realizarse con sentido de urgencia. Nos toca homologar desde el ejemplo de grandes naciones, de aquellos gobernantes y países que han construido altos estándares socioeconómicos, cuya idea de patriotismo va más allá de solo celebrar pomposamente frente a los altares cívicos rodeado de banderas, para agregar la responsabilidad de crear condiciones cada vez más dignas, prosperas y equitativas para todos los conciudadanos. Los países nórdicos como Suecia, Noruega y Dinamarca, representan una evolución importante del patriotismo. Estos países desarrollaron una poderosa relación entre identidad nacional, ciudadanía, democracia y estado de bienestar. Su razonamiento histórico de patria considera que la fortaleza nacional dependerá en buena parte de la calidad de vida de la población. El consenso entre sociedad y gobierno es que, si todos nos cobijamos bajo la misma constitución política, entonces todos deberían disponer de condiciones mínimas para desarrollar una vida digna. Como resultado de este modelo de construir patria se evidencia por ejemplo en el éxito del fondo soberano de Noruega, gestionado por Norges Bank Investment Management, que en julio de 2026 alcanzó un valor aproximado de 2 billones de dólares, Con un patrimonio que equivale a cerca de 340.000 dólares por ciudadano noruego. Es reconocido mundialmente como un referente de transparencia, previsión estatal y gestión intergeneracional de la riqueza pública. Con lo cual el gobierno puede afrontar directamente la financiación de servicios públicos fundamentales como sanidad, educación y pensiones, brindando una sólida resiliencia económica de la población frente a las fluctuaciones del mercado global.  


Adicionalmente agrego al tema, dos experiencias latinoamericanas particularmente interesantes, como ser Uruguay y Costa Rica. En ambos casos, se desarrollaron tradiciones políticas en las que la pertenencia nacional se relacionó fuertemente con: educación pública, instituciones civiles, salud, protección social, ciudadanía y movilidad social. No significa que estos países hayan eliminado la desigualdad. tampoco significa que su historia haya estado libre de conflictos o exclusiones. Sin embargo, vemos que desarrollaron la idea política, en que la patria no se demuestra solamente mediante símbolos, discursos o sacrificios militares. Mas bien, se construye mediante: escuelas y  hospitales bien equipados, sistemas de seguridad social, institucionalidad fuerte y con oportunidades para los sectores más vulnerables. De lo cual Costa Rica presume ser una nación grande al generar importante riqueza a partir de eficiente gestión turística, tecnológica y comercio. con lo cual ha logra coberturas en más del 95% de seguridad social de su población y el mayor índice de escolaridad de la región centroamericana.   


 En este sentido el termino ¨patriota¨ que algunos funcionarios buscan adjudicarse, debiera ser asignado no tanto a quienes se adornan de símbolos y discursos gloriosos por un rato cada 15 de septiembre, sino que la ciudadanía debe identificar a sus Patriotas en aquellos que han aportado en mayor o menor medida a construir la grandeza de una nación. Para lograr esta construcción no debemos atenernos solo al gobierno de turno. Debemos hacer patria sintiéndonos todos invitados a construir grandeza hondureña. Las instituciones educativas por ejemplo brindando educación de calidad comparable dentro de los estándares regionales, alimentando una tupida formación ciudadana proactiva. Las universidades catrachas, les toca asegurarse de preparar profesionales exitosos en el mundo productivo. El nivel de empleabilidad de sus egresados y el aporte científico tecnológico para superar desafíos nacionales debieran ser sus añorados indicadores de desempeño patrio. Los partidos políticos en lugar de ser un club unido por la ambición y el saqueo, debieran rescatar su rol asignado por la democracia, volviéndose proponentes y eficientes ejecutores de las mejores estrategias diseñadas para erradicar la pobreza crónica y demás flagelos que mantienen diezmada y humillada la población patria. Y que, en lugar de endeudarnos más, se planteen el superávit de las finanzas públicas y el adecuado funcionamiento de las instituciones educativas, de bienestar social y justicia. La sociedad civil organizada para ser acompañante del mejor desempeño del gobierno de la nación, dispersada a niveles regionales y municipales, con mayores capacidades para ejercer veeduría de los intereses públicos.  


En conclusión, la presente celebración cívica 2026 ocurre en medio de una crisis social económica ambiental sin precedentes, exacerbada por la corrupción y la negligencia gubernamental y una sociedad desconfiada dividida por la persistente impunidad, también adormecida y sumergida en las redes sociales. Pero nunca es tarde para reconstruir nuestra patria Honduras. La memoria de Morazán es inspiradora. ¨La grandeza de la patria no se mide por la extensión de su territorio ni por los recursos materiales que posee, sino por la dignidad y el honor de sus hijos.  Honduras merece ser grande y moderna como lo soñaron nuestros héroes, todos estamos llamados a empujar su desarrollo. Entonces hagamos patria.   



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