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Empiezas a entrenar, estás haciendo un esfuerzo, estás intentando ser constante… y un día ves a alguien en redes que empezó más o menos al mismo tiempo que vos y parece estar muchísimo más adelante.
Corre más rápido.
Levanta más peso.
Tiene más músculo.
Se le notan más los cambios.
Y de repente, lo que hace cinco minutos te hacía sentir orgullosa, ahora parece que no es suficiente.
Pero dos personas pueden entrenar durante el mismo tiempo y obtener resultados completamente diferentes.
Porque no parten del mismo lugar.
* No tienen el mismo cuerpo.
* No tienen la misma edad.
* No tienen la misma historia deportiva.
* No tienen los mismos horarios.
* No tienen las mismas responsabilidades.
* No descansan igual.
* No comen igual.
* No tienen los mismos objetivos.
Comparar tu capítulo 2 con el capítulo 20 de alguien más siempre hará que sientas que vas tarde.
En redes vemos resultados, no procesos
Por lo general vemos:
📸 El cuerpo transformado
🏃🏻♀️ El *pace*
🏋🏻♀️ El peso levantado
✨ El antes y después
Pero no vemos necesariamente:
* los años de entrenamiento;
* las lesiones;
* los días que esa persona no tuvo ganas;
* sus circunstancias;
* su alimentación;
* su descanso;
* todo lo que ocurrió antes de esa foto.
No estás comparando dos procesos. Estás comparando tu proceso completo con el resumen de alguien más.
Compararte también puede hacerte olvidar tus propios avances
En vez de pensar: “¿Por qué ella corre más rápido que yo?”
Preguntate: “¿Corro más rápido que hace seis meses?”
En vez de: “¿Por qué ella levanta tanto?”
Preguntate: “¿Cuánto más puedo levantar hoy que cuando empecé?”
En vez de: “Ella ya tiene resultados.”
Preguntate: “¿Qué cosas puedo hacer hoy que antes no podía?”
Tu mejor comparación es con quien eras antes.
Y tu progreso no tiene que ser espectacular para ser real.
Hay progresos que parecen pequeños:
entrenar aunque no sea tu mejor día;
correr unos minutos más;
aumentar un poco el peso;
ser más constante;
descansar sin sentir culpa;
recuperar una rutina después de haberla perdido;
sentirte más fuerte;
sentirte más cómoda en tu cuerpo.
No todo progreso se ve espectacular. A veces simplemente se siente como poder hacer hoy algo que antes te costaba.
No entrenás para convertirte en otra persona.
Entrenás para convertirte en una versión más fuerte, saludable y feliz de vos.
Tu proceso no necesita parecerse al de nadie más para tener valor.
Habrá personas que avancen más rápido que vos en algunas cosas y otras que avancen más lento. Eso no hace que tu camino sea menos importante.
No estás tarde.
No estás atrás.
No estás haciendo poco.
Estás haciendo tu proceso.
Y quizá parte de progresar también sea aprender a mirar todo lo que ya has avanzado sin compararlo constantemente con lo que todavía te falta.
Dejá de preguntarte qué tan lejos estás de los demás y empezá a mirar qué tan lejos estás de donde comenzaste.

