El dengue es una enfermedad viral transmitida por la picadura de mosquitos infectados del género Aedes. Aunque muchos pacientes pueden recuperarse con vigilancia, reposo e hidratación, la enfermedad también puede evolucionar hacia formas graves que requieren atención médica inmediata. La Organización Panamericana de la Salud señala que reconocer oportunamente los signos de alarma es fundamental para evitar complicaciones.
Uno de los aspectos que más puede confundir a las familias es el momento en que disminuye la fiebre. La mejoría de la temperatura no siempre significa que la enfermedad esté desapareciendo. De acuerdo con la OPS, la fase crítica puede aparecer alrededor del momento en que baja la fiebre, por lo que durante ese período se debe prestar especial atención a cualquier cambio en el estado del paciente.
Entre los principales signos de alarma se encuentra el dolor abdominal intenso y continuo. También deben generar preocupación los vómitos persistentes, el sangrado de las encías o la nariz y la presencia de sangre en el vómito, la orina o las heces. La somnolencia, el letargo, la irritabilidad, el decaimiento extremo, los mareos y los desmayos son igualmente señales que requieren valoración médica.
Otros signos pueden estar relacionados con la acumulación de líquidos, que en los casos graves puede provocar dificultad para respirar. La OPS establece que la aparición de cualquiera de los signos de alarma debe llevar a la persona a un establecimiento de salud para recibir atención oportuna.
La recomendación es no esperar a que los síntomas empeoren. Si una persona con sospecha o diagnóstico de dengue presenta una señal de alarma, debe ser trasladada inmediatamente a un centro de salud. El diagnóstico temprano y el seguimiento adecuado son elementos esenciales para reducir el riesgo de que la enfermedad avance hacia una condición grave.
La hidratación también forma parte de las medidas recomendadas para las personas con dengue, siempre siguiendo las indicaciones del personal sanitario. La OPS recomienda preferentemente líquidos y sales de rehidratación oral y advierte contra la automedicación. En particular, no se recomienda utilizar aspirina debido a que puede aumentar el riesgo de hemorragias.
Honduras cuenta desde 2026 con un protocolo nacional actualizado para el manejo clínico del paciente con dengue, elaborado con participación de autoridades sanitarias y especialistas, con el objetivo de estandarizar el diagnóstico, la clasificación y el tratamiento de los casos en los diferentes niveles de atención.
La principal recomendación para las familias es mantenerse alertas durante toda la evolución de la enfermedad. Conocer las señales de alarma puede marcar la diferencia entre una atención oportuna y una complicación grave. Ante dolor abdominal intenso, vómitos persistentes, sangrado, alteraciones de conciencia, decaimiento extremo u otra señal de alarma, la indicación es clara: acudir inmediatamente a un establecimiento de salud.

