El sacerdote benedictino Marcello Pellegrino Ernetti afirmó en 1972 haber participado en la creación del “Cronovisor”, un supuesto dispositivo capaz de reconstruir imágenes y sonidos del pasado, incluso escenas de la vida de Jesucristo. Presentó la máquina en una entrevista de cinco páginas en la revista italiana Domenica del Corriere, donde aseguró que se trataba de “ciencia en estado puro” basada en la idea de que las ondas sonoras y visuales no desaparecen, sino que pueden recuperarse y recomponerse como energía.
Según Ernetti, un equipo de doce científicos de alto nivel habría probado el aparato observando a personajes cercanos en el tiempo, como Pío XII o Benito Mussolini, comparando las imágenes obtenidas con grabaciones y filmes históricos. El impacto mayor vino cuando la revista publicó una supuesta foto del rostro de Cristo crucificado, que habría sido captada por el Cronovisor casi dos mil años después de los hechos. El monje llegó a advertir que el invento era tan peligroso como la bomba atómica, porque permitiría incluso captar pensamientos, lo que para él justificaba que estuviera bajo estricto control de las autoridades.
Sin embargo, la historia se vino abajo pronto. Investigadores y lectores detectaron que la imagen de Cristo difundida por la revista era prácticamente idéntica a una estampa religiosa vendida en el santuario de Collevalenza, lo que disparó las acusaciones de engaño. La prensa italiana desacreditó a Ernetti, quien se replegó del foco mediático y solo volvió a hablar del tema esporádicamente, alegando que nunca había garantizado la autenticidad de esa fotografía y que parte del material habría sido manejado por intermediarios periodísticos.
El sacerdote murió en 1994 sin presentar nunca planos, demostraciones públicas ni pruebas verificables del Cronovisor. Años después, el jesuita François Brune intentó rehabilitar su figura en un libro donde sostiene que papas como Pío XII y Juan XXIII conocieron y alentaron en secreto el proyecto, y que el dispositivo habría sido incautado por el Vaticano por su enorme potencial. Brune incluso afirmó que científicos célebres como Enrico Fermi y Wernher von Braun habrían formado parte del equipo, aunque las fechas y trayectorias de estos investigadores hacen estas versiones altamente inverosímiles, dejando al Cronovisor más cerca del mito y la literatura fantástica que de la ciencia comprobable.


