Unos 99 médicos hondureños que cursan especialidades en Cuba están al borde de abandonar sus estudios tras la cancelación del convenio de Becas 2020, que originalmente cubría matrícula y manutención a bajo costo. Con la firma de un nuevo acuerdo en 2024 entre la entonces ministra de Salud y la Comercializadora de Servicios Médicos Cubanos, estos becarios quedaron fuera del esquema vigente y ahora deben pagar matrículas y residencias en dólares estadounidenses, con cuotas mucho más altas que superan la capacidad económica de muchas familias.
Los estudiantes denuncian que la ruptura del convenio los dejó dependiendo únicamente del apoyo familiar, obligando a padres y parientes a endeudarse para sostener los pagos exigidos por la universidad cubana. Señalan que la suspensión repentina de las condiciones originales no solo representa un grave retroceso académico, sino también una carga financiera inesperada que amenaza con truncar años de esfuerzo. Mientras más de 150 alumnos siguen siendo beneficiados por el nuevo convenio gestionado por las Secretarías de Salud y de Desarrollo Social, los 99 del programa 20/20 quedaron excluidos y sin alternativa clara.
Desde finales de 2024, los becarios han buscado respuestas de las autoridades hondureñas, incluyendo reuniones con el expresidente Manuel Zelaya Rosales y con el titular de la Secretaría de Desarrollo Social. Aunque se les prometió realizar un censo de afectados y se les pidió entregar listados con sus datos, aseguran que estas gestiones no se tradujeron en apoyo financiero concreto ni en la restitución de sus condiciones de beca. En este contexto, varios advierten que, si no reciben pronto una solución estatal, se verán obligados a interrumpir sus residencias médicas.
La situación preocupa aún más considerando el déficit de especialistas que enfrenta Honduras, especialmente en áreas como anestesiología, radiología, ortopedia y otras ramas clínicas y quirúrgicas en hospitales públicos. Los becarios recuerdan que su compromiso es regresar al país para reforzar el sistema sanitario, pero subrayan que la permanencia en Cuba y la culminación de sus estudios dependen de una intervención del Gobierno que alivie la presión económica generada por el cambio de convenio.


