Constantemente estamos discutiendo sobre los grandes lideres que forjaron las bases de lo que hoy es nuestra amada Honduras, esos fundadores que crecimos estudiado sus vidas, exponiendo en la primaria sobre sus luchas e incluso actuando en obras escolares para revivir sus legados, esos patriotas míticos que pelearon batallas en campos, luchas políticas e incluso filosóficas y académicas sobre lo que debía ser el país.
Héroes como Francisco Morazán, José Trinidad Cabañas y José Cecílio del Valle entre otros, siendo grades pesadores y soñadores por construir una patria digna, hoy son solo recuerdos de un pasado que se percibe lejano pero que siente vivo, pues los anhelos sociales siguen siendo los mismos, lo que nos ha llevado a pensar que esos liderazgos, legítimos y sociales se han ido perdiendo a lo largo de los años, pues los liderazgos provenientes de las plataformas sociales o la sociedad civil en común, se extraviaron el la participación política e ideológica, los lideres políticos que soñaban con las grandes reformas de país, se diluyeron en una política partidaria no muy eficiente, transparente, honesta y sobre todo al servicio de la ciudadanía.
Lo anterior nos lleva entonces a reflexionar y cuestionarnos sobre; ¿Quien nos esta guiando?, a mi criterio, probablemente incompatible con el de muchos hermanos hondureños, la respuesta es; “nadie”, pues esos lideres que movilizaban masas, que cautivaban a la sociedad, que nos motivaban a luchar, hoy no los encuentro, la discusión sobre la movilidad social y demandas ciudadanas se reduce a discusiones sobre que partido político tiene la razón y no precisamente a un debate propositivo sobre como atender a un país habido de soluciones.
El liderazgo es visible no cuando existen recursos disponibles para rentar buses, facilitar alimentación o regalar un incentivo financiero a cambio de la presencia de un compatriota, este es visible, cuando quien ejerce el liderazgo, moviliza, incide y pelea junto al pueblo de manera orgánica, sin beneficios como los mencionado pero si con amor y lealtad a ese pueblo.
En retrospectiva, la pobreza, la desigualdad, la falta de servicios sociales efectivos y reales, ha causado también, que el pueblo pierda la exigencia de liderazgos reales y no impuestos o auto impuestos designándose ellos mismos la figura de “lideres”, es claro, que el pueblo esta tan agobiado por una realidad cruda, dura y asfixiante, que no tiene cabeza para exigir o identificar lideres serios, sin importar el sector del que pudiera emerger.
Las dudas se hacen más grandes cuando; los tomadores de decisiones erran de manera muchas veces tan absurda que le quita legitimidad al termino liderazgo, los mismos que no saben a donde van o como llegar a un resultado positivo, los mismos que causan los grandes problemas y después se venden como salvadores o quienes los resuelven, sin una visión seria de largo plazo, sin un plan objetivo, medible y realizable, sin una propuesta clara, que genere esperanza o respaldo popular.
Es obvio que no tenemos lideres, que existen por ahí algunos tigres políticos, lobos sociales o guerreros sin armas, pero no lideres, no encontramos a quien creerle y seguir, no vemos la honestidad y no nos abraza la esperanza de palabras y acciones que nos muevan a soñar, por lo tanto, aunque personalmente considero que nadie nos guía, seguimos creyendo que aun desconfiando podemos encontrar como decíamos cuando niños jugando maules, “de carambola” a alguien que nos devuelva la fe en lo que podemos ser.
Nadie nos guía, pero tampoco significa que no hay a quien seguir del todo, solo debemos abrir bien los ojos, evaluar con conciencia y entender que: el que más grita, pelea, se impone o sonríe en redes sociales, mientras baila, se quita la camisa o muestra sus atributos físicos, no precisamente nos muestra capacidad, la popularidad no es liderazgo, el show y los seguidores no es liderazgo, es la conciencia social, el amor por el país, la independencia de pensamiento, el compromiso por la patria, por encima de los impactos personales, eso es lo que debemos identificar.
Creo que debemos forjar juntos el futuro, no son los partidos políticos, la sociedad civil, la academia, las iglesias, el sector privado o la cooperación internacional quien nos sacara adelante, es la coordinación de todos estos sectores a través de un liderazgo legitimo, sin intereses sectarios y que piense en el país que heredaremos a nuestros hijos y nietos, el que hay que construir, seguir a un unificador de país, puede ser la ruta, hoy por hoy, la imparcialidad sectorial, sumada al interés colectivo es la única posibilidad para construir liderazgos reales
| Luis León |

