El volcán Etna, uno de los más activos de Europa, mantiene en alerta a las autoridades de Sicilia, Italia, luego de registrar una intensa actividad que comenzó el pasado 6 de agosto.
La emisión de lava, ceniza y material incandescente generó condiciones peligrosas para la aviación y obligó a implementar restricciones en el aeropuerto de Catania-Fontanarossa, uno de los principales puntos de entrada y salida de la isla.
De acuerdo con reportes citados de Reuters, el Instituto Nacional de Geofísica y Vulcanología de Italia (INGV), ANSA y el operador aeroportuario SAC, entre el 6 y el 12 de agosto se programaron 1,974 vuelos, de los cuales más de un tercio fueron cancelados y alrededor de 630 fueron desviados.
La situación dejó a numerosos pasajeros varados o con sus vuelos modificados en plena temporada turística. Las autoridades mantienen vigilancia sobre el comportamiento del volcán, mientras expertos advierten que todavía no es posible determinar cuánto tiempo continuará este episodio de actividad.
El Etna vuelve así a demostrar el impacto que puede tener la actividad volcánica sobre la vida cotidiana, el transporte y el turismo, recordando que las condiciones naturales pueden cambiar rápidamente.

