Un grupo de 37 ciudadanos mexicanos detenidos por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE) terminó en Honduras luego de ser trasladado en un vuelo militar que aterrizó en San Pedro Sula.
Los migrantes habían salido de sus viviendas para dirigirse a sus trabajos, pero posteriormente fueron detenidos por autoridades migratorias estadounidenses y quedaron bajo custodia mientras avanzaban sus procesos de deportación.
Sin embargo, el destino final del vuelo generó sorpresa: en lugar de trasladarlos directamente a México, los 37 ciudadanos mexicanos fueron llevados hasta Honduras, donde aterrizó la aeronave.
El traslado ocurre en medio del endurecimiento de las políticas migratorias de Estados Unidos y de un aumento de las operaciones de detención y deportación contra personas en situación migratoria irregular.
El caso pone nuevamente sobre la mesa el alcance de los acuerdos y mecanismos utilizados para trasladar a personas deportadas hacia terceros países, así como las interrogantes sobre qué ocurre con los migrantes una vez que son enviados fuera de Estados Unidos.

